Historia del Aceite de Oliva
Con el paso de los años, el Aceite de Oliva se ha consolidado como uno de los productos más valiosos de todos los tiempos.
El primer cultivo de olivo se remonta a la civilización cretense (año 3000 a.C.) donde se localizaron varios sistemas de extracción de aceite y grandes recipientes cerámicos donde se almacenaba dicho alimento.
Desde Creta se exportaba Aceite de Oliva a Egipto (año 2000 a.C.) y es allí donde el Aceite de Oliva era considerado una de las mayores fuentes de riqueza. Mezclado con otras esencias, era utilizado principalmente en el campo de la cosmética, aunque también servía como condimento esencial de los alimentos y como material empleado para el alumbrado de muchas lámparas votivas.
De esta manera, el Aceite de Oliva fue cobrando más fuerza durante el Imperio Romano, donde se incrementó notablemente el cultivo del olivo y la producción de aceitunas.
Poco a poco se irán depurando progresivamente las tecnologías de extracción del Aceite de Oliva, hasta llegar a la Grecia Antigua, donde el Aceite de Oliva se convierte en una sustancia de importancia capital. Esta relevancia se manifiesta a través de notables citas literarias e incluso en la incursión del olivo en la mitología griega:
Atenea y Poseidón luchan por la supremacía de Atenas. Para calmar la contienda entre ellos, el sumo Zeus estableció conceder el dominio de aquel territorio a quien fuera capaz de aportar el regalo más útil para la humanidad. Poseidón llevó un caballo, animal resistente y veloz, capaz de aliviar el trabajo de muchos hombres. Atenea, en cambio, apareció con una pequeña ramita retorcida entre las manos, de sutiles hojuelas de color verde argénteo. Poseidón ya estaba saboreando la victoria cuando Atenea empezó a explicar las extraordinarias propiedades del olivo: una planta fuerte, capaz de vivir miles de años y de producir frutos apetitosos y sabrosos, de los que los hombres podían extraer un líquido ideal para sazonar la comida, dar fuerza al organismo, aliviar las heridas y también alumbrar de noche. La victoria de la diosa fue aplastante. Zeus decretó vencedora a Atenea, al donar a los ciudadanos la planta más útil y le fue concedida la soberanía sobre toda la región.
A pesar de las épocas de esplendor, durante la Edad Media el Aceite de Oliva escaseó de tal manera que era considerado el bien más preciado. Las órdenes religiosas pasaron a disponer de la mayor parte de los olivares todavía en cultivo, y el Aceite de Oliva pasó a ser consumido por las clases altas y sobre todo por los clérigos. El destino principal del Aceite de Oliva era los usos litúrgicos, incluso los candiles ardían en los altares alimentados exclusivamente por Aceite de Oliva.
A finales de la Edad Media, el comercio aceitero volvió a gozar de la importancia que había tenido hasta entonces. Grandes barcos cargados con cubas de aceite y caravanas de animales de carga que transportaban el alimento en odres de piel, partían de las regiones aceiteras para alcanzar el Norte de Europa.
Por otra parte, la crisis europea de mediados del siglo XIV provocada por la peste y el empeoramiento de las condiciones climáticas, hicieron que el cultivo del olivo se redujese a áreas mediterráneas más templadas, donde hoy en día se encuentra la producción de Aceite de Oliva más importante y rica de todo el mundo.
Del Mediterráneo se fue extendiendo por el resto de continentes, exceptuando la Antártida, por lo que la producción total de Aceite de Oliva está en constante crecimiento desde principios del siglo XX.

